
Según una leyenda, Paul McCartney falleció la noche del 9 (o 10) de noviembre de 1966 en un aparatoso accidente en el que acabó decapitado, luego de una discusión con el resto de The Beatles. Para que la banda siguiera, Brian Epstein, manager del grupo, consiguió al doble William Campbell. Esta historia fue divulgada por el DJ de la estación WKNR-FM en Detroit, Michigan, basada en un análisis de la portada del disco Abbey Road, que salió el 26 de septiembre de 1969, y en otras pistas que radicaban en parte de la discografía de The Beatles. Pero la verdad es que James Paul McCartney está más que vivo.
El músico, quien nació el 18 de junio de 1942 es, a sus ahora 70 años, una leyenda viviente que se nota incombustible sobre el escenario. Sus conciertos, de más de tres horas de duración, podrán cansar al público, pero él se nota intacto, de buen ánimo y con la energía suficiente para hablar el idioma local, bromear con los asistentes y su banda, tocar diversos instrumentos, recordar el pasado y avivar su presente.
En febrero pasado presentó el disco Kisses on the Bottom, que contiene algunas de las canciones tradicionales que inspiraron a The Beatles y que el músico británico calificó durante su lanzamiento como auténticas joyas, y en el que colaboró con Diana Krall, Stevie Wonder y Eric Clapton. Relanzó en mayo pasado RAM, el álbum que marcó su etapa solista después de la ruptura con “la banda más famosa del mundo” y el único que fue acreditado conjuntamente a Paul y Linda McCartney. Y por si fuera poco ya trabaja en un nuevo álbum de rock.
“Jamás me creeré que tengo 70, no me importa lo que me digan... No hay una célula en mi cerebro que se lo crea”, afirmó recientemente a la revista Rolling Stone en una entrevista.
Ya años antes había declarado que no planeaba dejar las giras y las grabaciones: “¿Retirarme? ¿Para qué? ¿Y ver la TV en mi casa? No, gracias, prefiero estar afuera y haciendo música”.
Tal vez veamos a Macca sobre el escenario hasta que tenga 80 años o más.
“Escucho el argumento de: ‘Deja el camino libre para los jóvenes’. Al diablo, dejen que ellos mismos se abran camino. Si son mejores que yo, me habrán de superar (...) Si lo estás disfrutando, ¿para qué hacer otra cosa? ¿Y qué haría?.. Amo tanto lo que hago que no quiero dejarlo (...) Así que por el momento la banda es increíble, realmente estoy disfrutándolo, cantando como solía cantar, sin tener ningún problema del cuál hablar. Si no está roto, no lo arregles”, comentó a dicha publicación.
Por lo que vemos, Paul no tiene nada que se le deba arreglar. Con decenas de discos en su haber es difícil pensar que este genio incansable es el doble William Campbell y no el verdadero Beatle, pues si así fuera los melómanos quizá no habríamos disfrutado de composiciones como la reciente My Valentine, que escribió para Nancy Shevell, la empresaria estadunidense con la que se casó en octubre pasado, y que compuso a partir de algo que ella dijo en unas vacaciones, ya que una posibilidad es que Campbell se hubiera retirado tiempo después.
Hay pocos músicos o artistas como McCartney, cuya capacidad para componer es bien conocida por todos —esté feliz, triste, recién divorciado o inactivo, la inspiración le llega—, pero también es considerado uno de los mejores cantantes de la historia moderna. En su trabajo conviven ágilmente la lírica y la melodía con el más puro y escandaloso rock (sólo basta oír I’m Down, Yesterday, Hey Jude o Maybe I’m Amazed).
Recién casado, con la tercera fortuna más cuantiosa de Reino Unido (según publicó The Sunday Times en abril pasado), con una gran actuación en el concierto por el Jubileo de Diamante de la reina Isabel II de Inglaterra hace unos días, ostentando los títulos de Sir y el de ex Beatle (a saber cuál es más importante), estrictamente vegetariano, padre de cuatro adultos y una niña de ocho años (producto de su relación con Heather Mills), cantautor activo y altruista, compositor de ballets y sinfonías, y de música para cine... Todo cabe en el indeleble Paul McCartney.
“Tómalo con calma y todo saldrá bien... Ésa es la religión del rock & roll”, dijo a Rolling Stone y parece que esa filosofía está más que hecha a su medida.
Excelsior