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¡Comuna o nada!

Miércoles, 07 noviembre a las 00:20:50
   
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Opinión

En 1781 y no por pura casualidad histórica, una civil batalla de movilización social y económica, exclusivamente andina, se libró en un espacio local, como fueron los Comuneros de los Andes. Muy poco o casi nada, hablan las clases pedagógicas de historia venezolana durante la Cuarta República, sobre este hecho andino, la primera lucha contra una trasnacional monopolista llamada La Casa Guipuzcoana. Juan Francisco de León en los Valles del Panaquire en Miranda, organizó una revuelta social contra el monopolio colonial español. También la palabra comunero viene de lo común y de la comunidad, luego vino el cabildo caraqueño y fue el 19 de Abril de 1810. Fecha Bicentenaria. En 1795, fue Gual y España en La Guaira. Los Comuneros de los Andes fueron un gran ejemplo Preindependentista, como lo fue José Leonardo Chirinos en Churuguara de Coro. De esto vamos a hablar en un conversatorio, en el Comando Carabobo del PSUV de la avenida Bolívar, este jueves 8, a las 3:00 de la tarde. Yo estoy de acuerdo con las preocupaciones participativas y el “estrujón”necesario o el recordatorio programático a su primer gabinete y las reflexiones locales del presidente Hugo Chávez Frías. ¡¡Comuna o nada!! Un grito de guerra, una clarinada que soltó el presidente Chávez Frías desde lo más adentro de sus convicciones. ¡¡Comuna o nada!! Necesario es vencer, dijo una vez José Félix Ribas. Creo que ha faltado definición, coraje y base ideológica sobre lo que Vladimir Lenin, tituló como reflexiones en su libro El Estado y la Revolución: Ser Original. León Trostky, solía decir, ser creativo. “No hay nada más difícil que enfrentar los malos hábitos y aceptar los cambios”. El burócrata suele acostumbrarse al aburrimiento de lo cotidiano, al tedio y al medio crematístico de su oficina con aire. Terrible modo de ser, que los liberales denominaron el Laisser Faire y el Laisser Passer. Dejar hacer y dejar pasar. Creo que toda creación, como es el caso de las comunas, tiene que tener un contenido político y un alto contenido de transformación pública, sobre todo para enfrentar el burocratismo funcionarial incompetente y corruptor en nuestro régimen municipal y local, que no es nada nuevo, viene predeterminado por el reparto clientelar de los cargos públicos, que como los monstruosantófagos de Julio Cortázar, también se tragan los momento estelares del pueblo y a la propia revolución que lidera el comandante Hugo Chávez Frías. Creo en ese “estrujón” político y ese necesario alertar a su gabinete ejecutivo, mucha gente lo comenta en voz baja. Este era ya un punto de cuenta inevitable. Yolo acompaño. Siempre me ha importado mucho el Poder Local, “la patria chica”como dijo una vez Andrés Eloy Blanco, cuando propuso en una Constituyente que el municipio debería ser el gobierno primario. Los reaccionarios y antidemócratas del momento, reaccionaron igual que hoy, condenando al poeta Andrés Eloy Blanco por atreverse a llevar la democracia al pueblo y no a los poderosos. Quienes se oponen a la comuna lo hacen por antidemócratas y por rechazar los valores del pueblo organizado. Creo en una comuna específica y profundamente voluntaria, para no generar burocracia y trastornos financieros y esa comuna no puede ser copia, ni calcada a imagen y semejanza, como señala José Carlos Mariátegui, sobre la construcción de nuestro socialismo. La comuna debe ser especializada en dos o tres materias y debe ser elegida, directamente, por los ciudadanos, como lo estipuló la Comuna de París en 1871. “Hay que saber apartar el buen trigo, de la paja” el voto directo, universal y secreto, viene de la Revolución de la Comuna de París, como también la verdadera y no mediatizada Contraloría Social. La comuna es una necesidad viable y debe representar la revolución del voluntariado. Ley Orgánica de Comunas del 2010 y nuestra Constitución Bolivariana. El 169 hace viable la diversidad local venezolana. Igualmente el municipio venezolano, como la comuna, tiene una raíz árabe y latina. En su primera reunión de Gabinete Ejecutivo ha insistido en la formulación y construcción de los autogobiernos y los cogobiernos locales: La comuna es una de esas versiones, como lo es el condado y el sheriff policial y ciudadano en el derecho público anglosajón. Fue un estrujón, el llamado de atención del presidente Chávez. Pero en aras de la verdad, la intervención de Chávez fue oportuna, fue como el libro aquel de Roger Garaudy, “Ya no es Posible Callar”, de una muy grata recordación y un llamado necesario de atención pública. La propia Asamblea Nacional en 2010, presidida por la compatriota Cilia Flores, trabajó arduamente el tema, aprobando, inclusive una Ley Orgánica de Comunas, para darle sustento legal al tema. Esa ley fue muy trabajada por nuestro amigo y diputado de Aragua: Carlos Escarrá, por Ulises Daal, por Darío Vivas y por Alfredo Murga. Yo me les acerqué, prudentemente, para orientar el tema angustiante de la burocracia comunal. Conozco municipios, cuyo mejor contribuyente es una arepera o una panadería y tienen 300 empleados. Un déficit presupuestario abismal y violador de la Constitución Bolivariana. Eso es una locura. La comuna es la revolución y tiene que ser la revolución del voluntariado.









WILLIAM QUERALES

Profesor de Historia. Ex alcalde Maracay. Miembro del Comando “Carabobo”.
Tiene 30 años estudiando el Régimen local y municipal venezolano.







 


Tags:Comunanada
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