Forjar la Patria

Fecha Domingo, 05 febrero a las 07:00:00
Tema Opinión

Las patrias son como la vida, son proceso. Están formadas de horas, días, años y siglos. Las patrias tienen sus momentos estelares y también sus malas horas. No se construyen las patrias con un acto instantáneo, simétrico ni perfecto. Las patrias tienen sus flujos y reflujos, sus avances y sus retrocesos. Forjar una patria es como construir un edificio que nunca termina, en el cual, mientras unos colocan los ladrillos, hay otros que los quitan. Cuando los que restan son mejores, la patria disminuye y se hace menos, pero cuando sucede lo contrario, cuando son mejores los que construyen la patria se llena de gloria y crece hacia adentro. Hacia fuera crecen los imperios. Las patrias dignas crecen hacia adentro. Las patrias que respetan la libertad, tanto la propia como la ajena, incrementan su dignidad. Por eso, Andrés Eloy Blanco, uno de nuestros mejores poetas, decía que “Venezuela estaba más poblada en la gloria que en la tierra”.

Las patrias se hacen de esfuerzos, como las obras de arte, con imaginación y con empeño. Con sustos y temores, con esperanzas y sobresaltos. Esta que tenemos emergió a la gloria del sueño de unos hombres, de la voluntad de muchas generaciones, del esfuerzo de todo el pueblo que siguió a Bolívar y cultivó su ejemplo.

Nadie puede eludir su llamado ni negar su esfuerzo por que las patrias siempre están en peligro y en acecho, pero tienen también sus esperanzas y sus anhelos. Una aurora de justicia espera a nuestra patria en algún recodo de la historia inédita. El pueblo escribirá esa historia que no tendrá caudillos, ni autócratas, sino esfuerzos colectivos de sus pueblos, jornadas y procesos.

Estamos aún a tiempo de cimentar las bases del futuro, para hacer la patria que soñamos, para que los jóvenes tengan una muy distinta a ésta que hoy existe, marcada de cicatrices en el alma. Hagamos entre todos una, en la que la palabra patria, cada vez que se pronuncie, haga asomar, en los ojos de los niños, dos gotas de rocío. Hagamos la que Bolívar quiso, embarazada de utopías, de sueños libertarios, fundada en la justicia, para que la historia esté en el acontecer de cada día, donde las lecciones se dicten con ejemplos y no solo con palabras.

Todo cuanto nuestra patria logre en la forjación de su destino tendrá el sello de la grandeza de Bolívar, la claridad de su pensamiento y la solidez de sus principios éticos, porque la luz de su ejemplo guiará a Venezuela y a su pueblo, a través de su historia y hasta el fin de los tiempos.







Fernando Chumaceiro






 






Este artículo proviene de Diario El Periodiquito
http://www.elperiodiquito.com

La dirección de esta noticia es:
http://www.elperiodiquito.com/modules.php?name=News&file=article&sid=50966