
Estancamiento
Desde la Sala Situacional
Los políticos y analistas del campo opositor han comenzado a estudiar las razones que pudieran explicar el estancamiento de la candidatura de Henrique Capriles Radonski. Unos, como Carlos Blanco, consideran que el candidato de la MUD no ha logrado convertirse en “un líder inspirador” por tres motivos, al menos: La oferta programática que ha presentado es “similar a la de Chávez”; el candidato no actúa para forzar “elecciones libres y limpias” y porque no hace un llamado a la movilización contra las posibilidades de un fraude o de un autogolpe del chavismo. En el fondo, lo que cuestiona Blanco es la falta de vigor impugnador en la campaña de Capriles.
TARJETA ÚNICA
Otros, como los dirigentes de varios partidos políticos, estiman que una de las causas del estancamiento de la candidatura tiene que ver con la concentración de las posiciones del comando de campaña en manos “inexpertas” de Primero Justicia y la exclusión de fuerzas con mayor veteranía, como Acción Democrática y Copei. Al mismo tiempo han replanteado la discusión del asunto de la tarjeta única, pues consideran que ésta pudiera a darle sentido unitario a la candidatura.
LEY DEL TRABAJO
Sin embargo, estas observaciones no van al fondo de las dificultades, que parecieran residir más bien en el carácter contradictorio del mensaje que emana del conjunto del arco opositor. Mientras Capriles reconoce la importancia de las misiones y habla de mantenerlas en el futuro, los medios de comunicación anuncian que la oposición pide la derogación de la nueva Ley del Trabajo y que irá hasta Ginebra a denunciarla. El punto clave reside en que el 70% del electorado es partidario de un Estado social y de la redistribución de la riqueza. Hasta el momento, por diferentes circunstancias, el candidato opositor no ha logrado dar la seguridad y certeza de que su gobierno se mantendría dentro de tales parámetros. El problema no es el candidato, sino la política del bloque opositor.
El Socialismo en la Historia
Camboya
Luego de una guerra tan atroz como la que se libró en Indochina por la independencia, frente a Francia primero y después Estados Unidos, no podía esperarse un paraíso de instituciones liberales, sobre todo si una porción de la población colonial habían participado en el bando equivocado de las batallas. Sin embargo, nadie imaginó el horror que viviría la apacible Camboya a partir del momento de su liberación, en 1975.
Desde 1969, y hasta 1973, sobre el suelo de ese país cayeron más de quinientas mil toneladas de bombas lanzadas por la aviación estadounidense, que tuvieron el efecto de potenciar a los jemeres rojos, liderados por Saloth Sar -conocido más tarde como Pol Pot-, que entran en abril de 1975 entran a la capital, Phnom Pen.
El núcleo dirigente comunista había dado sus primeros pasos en la época en que eran estudiantes en Francia. Posteriormente evolucionan hacia una versión del comunismo de matriz rural y asiática, impregnados por las elaboraciones ideológicas de China y de los principios de la revolución cultural de Mao Tse Dong. Es esa versión del socialismo la que se impone en Camboya, pero de un modo extremo, hasta el límite del despotismo, tanto o más cruel que la guerra colonial que le dio origen.
De inmediato, las ciudades son vaciadas por la fuerza, los profesionales masacrados. Se procede a la abolición de la moneda y de las escuelas. Se colectiviza la producción y distribución de alimentos Y la población es tratada como sospechosa, como burgueses y enemigos del pueblo.
No duraría mucho tiempo el régimen de Pol Pot. Otras variables geopolíticas, como el enfrentamiento con Vietnam, le pondrán fin a su pavoroso modelo de “comunismo de guerra”. En 1978 sus antiguos compañeros comunistas del Vietnam sacan del poder a los jemeres rojos. En 2007 se establece un Tribunal Internacional para juzgar los crímenes de guerra. Pol Pot se convierte en el antimodelo de socialismo.
Enfoque
Flash Rojo
EL GOBIERNO TIENE LA RESPONSABILIDAD por lo que sucede en las cárceles. Hay una herencia, por supuesto, de la IV República, pero han transcurrido 13 años. Ahora bien, no es justo que a Iris Valera, a los pocos meses de estar en el cargo, se le eche la culpa absoluta. En todo caso, habría que evaluar su actuación específica. Pero la responsabilidad de quienes en los últimos años han manejado el asunto debe quedar establecida, los que a conciencia entregaron el control a organizaciones delictivas en connivencia con mafias de funcionarios. Al menos los tres últimos ministros de relaciones interiores deben responder.
LOS IMPUTADOS POR LAS PÉRDIDAS millonarias por la putrefacción de alimentos de Pdval volvieron a sus cargos en Pdvsa. Así que estamos de nuevo frente a delitos sin culpables. No se aprendió la lección y sigue la impunidad. ¿Qué incentivos tiene el delincuente común para dejar el delito si los de cuello blanco son premiados?
NO PUEDE SER QUE AHORA Mancuso, un matón confeso, se convierta en un icono de la verdad para el Gobierno. El caso de los paramilitares de la finca Daktari hubiera podido ser investigado a fondo y a tiempo por la fiscalía. Pero por alguna razón lo engavetaron. Es la misma actitud de sectores de la oposición, que aplauden a delincuentes como Aponte Aponte como un héroe. Estamos mal, cuando oposición y Gobierno apelan a este tipo de personaje para atacarse mutuamente.
Flash Negro
INEVITABLEMENTE EN EL ESQUEMA de polarización que vivimos, el triunfo de Pastor Maldonado en el de la Fórmula 1 tiene como signo político el de ser un éxito del Gobierno. Durante meses los medios de comunicación de oposición apostaron al fracaso del venezolano en sus competencias. En julio del año pasado el diputado de la MUD Andrés Velásquez solicitó una auditoría del patrocino de Pdvsa. Y María Corina Machado aseguró que le cortaría los recursos a Maldonado de llegar a Miraflores. Como en todo deporte, hay ganadores y perdedores.
LA SITUACIÓN DE SALUD por la que atraviesa el Presidente ha hecho que sectores de la oposición que actuaban empujados por una “urgencia”, hayan disminuido su aceleramiento y ahora no apuntan a un triunfo el 7 de octubre sino que avizoran nuevas elecciones en los próximos dos años, con “transición” y un candidato distinto a Capriles. Pero de tanto enredar las jugadas, les puede salir el tiro por la culata. Si Chávez es electo en octubre, bien puede realizar una enmienda para que sea el Vicepresidente quien culmine el período. Así estaría garantizado, un gobierno del PSUV por seis años más.
LA REPRESIÓN Y CRIMINILIZACIÓN de la protesta se ha intensificado en Europa. En España, Italia y otros países, a quienes protestan en zonas no autorizadas les caen a palo limpio, los llevan a la cárcel, los fichan y los juzgan como delincuentes. Se cuentan por decenas los presos políticos.
Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com
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