Pobreza energética

Pobreza energética

Para el resto del mundo es muy difícil entender cómo un país considerado como rico ha llegado a los niveles de miseria que hoy registra Venezuela, donde el hambre y las enfermedades matan a diario y el éxodo de miles es incontenible.

Menos comprensible aún resulta la pobreza energética:la nación con las mayores reservas de petróleo del planeta no tiene electricidad ni gas, gasoil o fuel. La ausencia total del servicio eléctrico o su racionamiento afecta el suministro de agua y empeora el desabastecimiento de alimentos.

El mega apagón que comenzó el jueves 7 de marzo y que todavía mantiene a oscuras a buena parte del territorio, es el peor en la historia de Venezuela. Esto a pesar de la inversión de más de 90 mil millones de dólares realizada por el régimen que, por cierto supera la de todos los gobiernos democráticos anteriores al año 2000, sin que se haya podido establecer un servicio eléctrico digno y acorde a las necesidades de la población. Por el contrario, hemos retrocedido.

Gran parte de esa fortuna no se destinó a mantenimiento, ni al pago de trabajadores ni al cuidado del medio ambiente. Por el contrario, fue sustraída por la corrupción a través de sobreprecios y sobornos que ahora se encuentran en cuentas bancarias de altos funcionarios, testaferros y contratistas alrededor del mundo.

Uno de los antecedentes de este desastre es la compra en 2003 a Cuba de 91 pequeñas plantas de generación distribuida a gasoil que en su mayoría se encuentran inoperantes. El costo para la nación fue de 1.300 millones de dólares. La Habana actuó como intermediaria comprando unidades de segunda y tercera mano. A esto habría que agregar las millonarias compras por más de cinco mil millones de dólares de los denominados bombillos ahorradores que tampoco produce la isla.

Cuba fungió de intermediaria y cobró jugosas comisiones no solo en el área eléctrica sino también en la compra de medicinas y alimentos, sobrefacturados y de mala calidad o caducados, tal como lo explicamos en el libro El Gran Saqueo en 2015.

Por todo ello está más que justificada la decisión del Presidente (E) Juan Guaidó de suspender el envío de 100.000 barriles diarios de petróleo a Cuba.

Como hemos dicho, el derecho al acceso a la energía permite el disfrute de otros fundamentales como el derecho al agua, la salud, la educación, en resumen, a la vida.

Sin lugar a duda, la corrupción tiene un impacto determinante en los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales

 

Carlos Tablante

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