Venezuela heroica

Venezuela heroica

|| Ramón Guillermo Aveledo

El heroísmo venezolano se expresa en una madre, muchas veces sola que se faja trabajando en la calle para mantener a sus hijos y aunque esté muerta del cansancio, llega a cocinarles y acostarlos y se para a oscuras para que se vayan a la escuela con el desayuno. Un padre que sabe que la paternidad no es solo procrear, sino una responsabilidad de apoyo, afecto y buen ejemplo y la cumple con la naturalidad que le nace en conciencia. Los he visto, sobre todo jóvenes y me emociona.

Trabajadores que van cada día y hacen bien su trabajo, aunque la paga no alcanza y empresarios, de cualquier nivel o ramo que se empeñan en seguir, en producir. Y proveedores que cumplen, a pesar de todo. Educadores, de pre-escolar a postgrado y estudiantes que mantienen viva esa esperanza de progreso y esos representantes, de todos los sectores sociales a quienes he visto estrenando orgullosos del deber cumplido en el acto de grado. Son patriotas verdaderos, ciudadanos anónimos que llevan años nadando contra la corriente.

Ahora, les sumamos en primera fila porque la crisis de la pandemia los hace visibles, los médicos, enfermeras, personal en hospitales, clínicas, CDI y cualquier centro de salud nacional estadal o municipal. La gente de los mercados, supermercados, abastos, panaderías y bodegas. Farmacéuticos, dependientes. Cajeras de todos esos establecimientos. Transportistas. Todos ellos están arriesgándose para servirnos. Merecen el homenaje de nuestra admiración y gratitud, lo mismo que quienes hacen la comunicación para mantenernos informados. 

Y todo eso en medio de tanta adversidad, con servicios deficientes, cuando no ausentes, de luz, agua, con transporte escaso y cada vez más costoso, tanto brindarlo como usarlo que debe bregar con la escasez de efectivo y con los precios que suben y suben. Se quejan, pero guapean. Sonríen e incluso sacan chistes del mal tiempo. “Es lo que hay” dicen, y pa’lante.

Esos son los verdaderos héroes venezolanos de hoy. La romántica visión de la epopeya libertadora de la pluma de Eduardo Blanco pertenece al pasado remoto en los hechos y en la sensibilidad estética, aunque no se olvida ni puede olvidarse y la propaganda actual, pagada con los recursos que son de todos, debería hacerles justicia, porque así como patriotería no es patriotismo, la mentira no es realidad. No nos confundamos.

La que resiste, la que persevera, la que nos sacará adelante. La de la esperanza. Esa sí que es la Venezuela heroica. 

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